ITV · Defectos del motor

Refrigeración del motor en la ITV — qué revisa de verdad el inspector

Muchas páginas sobre la ITV clasifican una fuga de anticongelante, un radiador dañado o una junta de culata como «defecto leve o grave según el Manual». El problema es que el Manual de Procedimiento de Inspección de las Estaciones ITV, en su versión 7.9 vigente desde el 1 de enero de 2026, no tiene ningún apartado de refrigeración. Repasamos lo que el documento oficial revisa de verdad en el motor, dónde aparece la única mención real a un componente del sistema de refrigeración y qué significa, en la práctica, que este punto concreto no tenga hoy una vía de clasificación propia.

Actualizado 2026-09-27 · Cristian Corrales, editor

El Manual v7.9 no tiene apartado de refrigeración (y por qué mucha gente cree que sí)

La sección I del Manual de Procedimiento de Inspección de las Estaciones ITV, la que fija qué defectos existen y qué calificación reciben, ocupa 90 apartados repartidos por capítulos: identificación del vehículo, carrocería y chasis, ejes y ruedas, dirección, visibilidad, alumbrado, frenos, emisiones y ruido, motor y transmisión, y así sucesivamente hasta cubrir la totalidad del vehículo. Ninguno de esos 90 apartados se llama «sistema de refrigeración», y ninguno de sus defectos menciona el líquido refrigerante, el vaso de expansión, la temperatura de funcionamiento, el termostato, la bomba de agua, el ventilador del radiador o la junta de culata. Se puede comprobar recorriendo el índice completo: el hueco no está escondido en la letra pequeña, simplemente no existe.

Esto contradice de forma directa lo que repiten decenas de artículos sobre la ITV, que describen una supuesta clasificación en cuatro niveles de gravedad según el volumen de la fuga o el componente afectado. La explicación más probable no es un despiste puntual sino una confusión de origen: la inspección técnica británica, el MOT, sí incluye una comprobación explícita del sistema de refrigeración (nivel, fugas y estado del radiador y las mangueras) dentro de su propio manual. Buena parte del contenido en español sobre «defectos de refrigeración en la ITV» parece una traducción o adaptación de esa lista británica, presentada como si describiera el procedimiento español sin haber contrastado el Manual de Procedimiento vigente en España, que sigue una estructura y una lógica de calificación distintas.

Qué revisa de verdad el apartado 09.01, «Estado general del motor»

El apartado del informe de la ITV que cubre el motor como conjunto es el 09.01, titulado «Estado general del motor», dentro del capítulo 9. Tiene seis defectos, tres de ellos con un supuesto agravado, y cada uno con su calificación exacta:

  • 09.01.1 — Pérdidas de aceite sin goteo: defecto leve.
  • 09.01.2 — Pérdidas de aceite con goteo: defecto grave.
  • 09.01.3 — Defectos de estado en los anclajes: defecto leve; si existe riesgo de desprendimiento (09.01.3.1), grave.
  • 09.01.4 — Cableado sin aspecto de características antiparasitarias: defecto leve.
  • 09.01.5 — Defectos en la instalación eléctrica: defecto leve; si existe riesgo de cortocircuito (09.01.5.1), grave.
  • 09.01.6 — Defectos en la batería: defecto leve; si existe riesgo de desprendimiento (09.01.6.1), grave.

La distinción entre los dos primeros —sin goteo (leve) frente a con goteo (grave)— es la que más se presta a confusión, porque es fácil pensar que el mismo criterio se aplica al líquido refrigerante. No es así: el Manual reserva esa distinción, de forma literal, a las pérdidas de aceite. El criterio de fondo es si la fuga está activa en el momento de la inspección (gotea de forma visible, lo que indica un caudal de pérdida relevante) o si solo hay un rezumado o mancha residual sin goteo apreciable; el sistema de refrigeración no tiene una entrada equivalente, ni con ese criterio ni con ningún otro.

Hay, además, una única mención real a un componente del sistema de refrigeración en toda la sección I, y está en un capítulo distinto. El apartado 02.02, «Carrocería y chasis», incluye entre sus defectos de estado —junto a óxidos, perforaciones y otros desperfectos de la carrocería— la «inexistencia de rejilla de radiador», calificada como defecto leve. Se trata de la parrilla o rejilla que protege físicamente el radiador, no de una fuga ni de un fallo de funcionamiento del sistema de refrigeración: su ausencia se trata como un defecto de carrocería, no como una avería mecánica. El listado completo de los 90 códigos, con su capítulo y su calificación, está en la guía para interpretar cualquier código del informe (apartados 09.01 y 02.02).

Lo que la ITV no puede clasificar como defecto de refrigeración

Con el Manual delante, la conclusión honesta es esta: hoy no existe una vía para que el inspector anote «defecto de refrigeración» en el informe, sea cual sea la gravedad real del problema. Si durante la inspección aparece un charco de anticongelante en el suelo del foso, el testigo de temperatura está encendido o el vaso de expansión está por debajo del mínimo, ninguno de esos hechos tiene por sí solo un código propio que los recoja. El inspector no tiene margen para «inventar» una calificación que el Manual no contempla.

Lo único que sí podría acabar reflejado en el informe, y solo de forma indirecta, son los códigos generales del 09.01 si el problema del sistema de refrigeración hubiera provocado, además, alguno de sus supuestos concretos: por ejemplo, si la fuga ha corroído o aflojado los anclajes del motor (09.01.3), o si el líquido ha dañado la instalación eléctrica cercana (09.01.5). En ese escenario, la anotación existiría por ese motivo —el estado del anclaje o del cableado—, no porque el Manual reconozca la fuga de refrigerante como defecto en sí misma. Es una distinción importante: no es lo mismo decir «la ITV puede detectar consecuencias de una fuga grave de refrigerante» que decir «la ITV clasifica la fuga de refrigerante», y solo la primera afirmación es cierta.

Este vacío no es una peculiaridad de este apartado. Los datos oficiales de 2024 del Ministerio de Industria y Turismo, analizados por AECA-ITV, sitúan los defectos graves más frecuentes en alumbrado y señalización (22,6 %), emisiones (21,5 %), neumáticos y suspensión (19,9 %) y frenos (11,4 %), que concentran entre los cuatro tres de cada cuatro defectos graves detectados. La refrigeración del motor, sencillamente, no figura como categoría propia en esa estadística porque tampoco figura como apartado en el documento que define qué se inspecciona.

Por qué conviene reparar la fuga aunque la ITV no la detecte como tal

Que el Manual no tenga hoy un código específico no convierte una fuga de refrigerante en un problema menor. El sistema de refrigeración existe para mantener el motor dentro de su rango de temperatura de trabajo, evitando tanto el desgaste por combustión incompleta en frío como el daño térmico en caliente. Perder líquido refrigerante de forma continuada reduce la capacidad del sistema para evacuar calor, y un motor que trabaja por encima de su temperatura normal de forma sostenida puede sufrir deformación de la culata, fallo de la junta que sella el bloque motor y la culata —con la consiguiente mezcla de refrigerante y aceite— o, en el peor de los casos, gripado. Ninguna de estas consecuencias necesita aparecer en un informe de ITV para ser real: aparece en la factura del taller, que suele ser sensiblemente mayor cuanto más se tarda en atender el síntoma inicial.

La recomendación práctica no depende de si la ITV lo detecta o no: ante cualquier mancha de líquido bajo el motor, testigo de temperatura encendido o necesidad de reponer el vaso de expansión con más frecuencia de la habitual, conviene llevar el vehículo a un taller de confianza y pedir presupuesto por escrito antes de que la avería original derive en una reparación mayor.

Qué pasa tras un resultado desfavorable o negativo (y qué no)

Aunque la refrigeración no tenga código propio, conviene tener claro qué implica cada calificación cuando el motor recibe un defecto por alguno de los códigos que sí existen. Un defecto leve permite aprobar la inspección con la anotación de que debe corregirse antes de la siguiente revisión periódica, sin necesidad de una reinspección específica. Un defecto grave hace que el resultado sea desfavorable: el vehículo queda inhabilitado para circular salvo para el su traslado al taller, o para regularizar su situación y volver a la estación, con un plazo máximo de dos meses para pasar la reinspección (artículo 11 del Real Decreto 920/2017). Un defecto muy grave hace que el resultado sea negativo: el vehículo no puede moverse por sus propios medios y debe salir de la estación mediante grúa u otro medio ajeno.

En ningún caso se entrega una «pegatina roja» ni una «pegatina amarilla»: el único distintivo físico que emite la ITV es la etiqueta V-19, y únicamente cuando el resultado de la inspección es favorable; su color varía según el año de caducidad, no según el tipo de defecto. Es un mito extendido que conviene desmontar cada vez que aparece, también en contenido sobre otros sistemas del vehículo.

El registro del defecto en el historial del vehículo

Con independencia del código concreto, cualquier defecto anotado en la ITV queda registrado en el historial técnico del vehículo. La consulta de ese historial a través de la sede electrónica de la DGT permite comprobar, antes de comprar un coche de segunda mano, si ha tenido defectos relevantes en inspecciones anteriores —incluidos aquellos que, por vías indirectas como las descritas en el apartado 09.01, puedan apuntar a un problema de motor no resuelto del todo—. Para la verificación previa a la compra de un vehículo usado, conviene revisar también nuestra guía sobre tasación realista.

Preguntas frecuentes

¿Existe un «defecto de refrigeración» en el Manual de la ITV?

No. La sección I del Manual de Procedimiento de Inspección de las Estaciones ITV, versión 7.9, no dedica ningún apartado ni ningún defecto al sistema de refrigeración del motor: no hay código para fugas de anticongelante, nivel del vaso de expansión, temperatura de funcionamiento, termostato, bomba de agua, ventilador ni junta de culata. Es un vacío real del documento, no una omisión de esta página: se puede comprobar apartado por apartado en el propio manual. Buena parte del contenido que circula sobre «defecto leve o grave de refrigeración en la ITV» describe, en realidad, la lista de averías de la ITV británica (el MOT), que sí incluye una comprobación específica del sistema de refrigeración, y la traslada sin más a España como si fuera equivalente.

¿Qué revisa entonces el inspector en el motor?

El apartado del informe que cubre el motor es el 09.01, «Estado general del motor», con seis defectos tasados, tres de ellos con un supuesto agravado: pérdidas de aceite sin goteo (leve) y con goteo (grave); defectos de estado en los anclajes del motor (leve, grave si hay riesgo de desprendimiento); cableado sin aspecto de características antiparasitarias (leve); defectos en la instalación eléctrica (leve, grave si hay riesgo de cortocircuito); y defectos en la batería (leve, grave si hay riesgo de desprendimiento). Ninguno de los ocho se refiere al líquido refrigerante.

¿Una fuga visible de líquido refrigerante puede suspender la ITV?

No existe un código para clasificarla como tal. Si el inspector ve un charco de refrigerante en el foso, no tiene en el Manual una entrada que diga «fuga de refrigerante: leve» o «grave»: esa vía de anotación, sencillamente, no está prevista. Lo único que podría entrar en juego son los códigos generales del apartado 09.01 si la fuga hubiera provocado, además, alguno de sus supuestos concretos —por ejemplo, corrosión en los anclajes del motor o deterioro de la instalación eléctrica por el contacto con el líquido—, y en ese caso la anotación sería por ese motivo, no por la fuga en sí misma.

¿Qué pasa si el motor recibe un defecto grave en la ITV?

La inspección resulta desfavorable: el vehículo queda inhabilitado para circular salvo para su traslado al taller, o para regularizar su situación y volver a la estación, con un plazo máximo de dos meses para la reinspección (artículo 11 del Real Decreto 920/2017). No existe ninguna «pegatina roja» ni «amarilla»: el único distintivo físico que entrega la ITV es la etiqueta V-19, y solo cuando el resultado es favorable. Si el defecto es muy grave, la inspección es negativa y el vehículo no puede moverse por sus propios medios: sale de la estación en grúa.

¿Conviene reparar una fuga de refrigerante aunque la ITV no la detecte como defecto?

Sí, sin ninguna duda, y por razones puramente mecánicas. El sistema de refrigeración mantiene el motor dentro de su rango de temperatura de trabajo; perder líquido de forma continuada acaba provocando sobrecalentamiento, y el sobrecalentamiento sostenido puede deformar la culata, dañar la junta que sella el bloque y la culata, o gripar el motor. Que la ITV no tenga hoy un código específico para esta avería no significa que sea inofensiva: significa solo que su ausencia en la revisión pasa inadvertida hasta que el daño es mucho mayor y mucho más caro de resolver. Conviene pedir presupuesto por escrito a un taller de confianza en cuanto se detecte la fuga, sin esperar a la próxima cita ITV.

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Fuentes y metodología